viernes, 5 de febrero de 2010

el origen de la palabra albañil

La palabra albañil (del árabe vulgar al-banní, y éste del árabe clásico al-banna’, el que construye o edifica) se refiere a la persona que realiza indistintamente trabajos básicos de construcción, como alzado de muros, paredes y tapias, colocación de cubiertas y canalizaciones de fluidos sin presión, apertura de zanjas, llenado y nivelado de encofrados con hormigón, preparación de cemento y otras tareas de obra no especializadas.
También se refiere a aquel que se dedica a trabajos forzados. Antiguamente, al menos hasta el S. XIX, el oficio de albañilería era un oficio gremial. Para pertenecer a él, el candidato debía ser presentado por un miembro y ser aceptado formalmente comoaprendiz. Una vez dentro del gremio podía conseguir distintos grados hasta llegar a maestro, que tenía una consideración social importante. El Maestro de Albañilería era el responsable de la ejecución de las obras, supervisado únicamente por el arquitecto.

El 3 de mayo se celebra "El Día del albañil" y es la misma fecha en que se celebra el día de la Santa Cruz, con este motivo se construye unacruz a partir de los mismos desechos de la obra y se coloca en la parte superior y más alta. Ese mismo día se hace una celebración a la que se invitan a familiares y amigos de los albañiles, donde el padrino es el propietario de la edificación o en su defecto lo son los ingenieros o residentes de la obra.
La tradición se practica en Europa desde la Edad Media.
La albañilería es considerado uno de los trabajos de mayor riesgo.

arte romanico

Desde el siglo VIII, una serie de acontecimientos históricos posibilitaron la renovación y expansión de la cultura europea: la subida al trono de Francia de los Capetos, la consolidación y difusión del cristianismo, el inicio de la Reconquista en la Península Ibérica y, fundamentalmente, el nacimiento de las lenguas románicas, son los hitos que marcaron este resurgimiento.
Sin embargo, el arte hasta alrededor del año 1000, cuando una expansión generalizada en los ámbitos económico y cultural propició un importante crecimiento demográfico en las sociedades occidentales, roturándose nuevas tierras y abriéndose antiguas rutas de comercio, que posibilitaran los caminos de peregrinación.
Toda Europa se vio invadida por una auténtica fiebre constructiva; se había conseguido formular un arte capaz de representar a toda la cristiandad: el románico.
El término románico, como concepto que define un estilo artístico, fue utilizado por primera vez en 1820 por Charles de Gerville, considerando con este término todo el arte que se realiza anterior al estilo gótico desde la caída del Imperio romano; y por analogía al término ya conocido de lenguas románicas, el arte románico sucedía al arte antiguo tal y como las lenguas románicas eran las sucesoras del latín.
Posteriormente, la acepción de arte románico se fue restringiendo y pasó a designar el arte desarrollado en Occidente entre los siglos XI y XII, aunque todavía hoy siguen las controversias para determinar con exactitud la amplitud de espacio y tiempo que abarca este estilo.
En la definición de este primer arte europeo, es fundamental la reforma monacal realizada por la orden cluniacense, como resultado de una revisión en profundidad de las comunidades benedictinas. El monasterio de Cluny, fundado en el año 930, se convierte en el gran centro difusor de la reforma, alcanzando rápidamente una gran expansión y consiguiendo que a través de sus monasterios el arte románico se difundiera por todo el mundo cristiano europeo. Antes de que la orden de Cluny capitalizara y extendiera este arte románico, ya se había desarrollado en Italia, en la región de Como, y en España, en Cataluña (Lérida, Gerona y Barcelona) y Aragón (especialmente en la provincia de Huesca), lo que se denomina el primer románico.
Los maestros de Como, con sus aparejos de albañil, su estructura de iglesia de una nave y sus populares bandas lombardas, así como los primeros abovedamientos de las iglesias catalanas, sentaron bases sólidas para un rico desarrollo de la arquitectura románica

Arte visigodo

Los visigodos se hacen presentes en España a principios del siglo V, si bien no consolidan por entero su condición de gobernantes del reino hispano-visigodo hasta un siglo después.

Las manifestaciones artísticas de este pueblo germano asentado en la Península Ibérica, en especial las de carácter arquitectónico, no se producen plenamente hasta entrado el siglo VII, pudiéndose hablar a partir de este momento y con propiedad de un arte visigodo.

Arquitectura visigoda [editar]Artículo principal: Arquitectura visigoda
Del siglo VI casi sólo cabe mencionar la pequeña iglesia de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Aunque muy deteriorada, muestra una planta de nave única que termina en un ábside. Del siglo siguiente son las de San Pedro de la Nave, San Juan de Baños, Quintanilla de las Viñas, cuya traza se repetirá luego en otros templos posteriores pertenecientes al «estilo de repoblación» (mal llamados «mozárabes»), como son, por ejemplo, la iglesia de San Cebrián de Mazote (Valladolid), el Monasterio de San Miguel de Escalada (León), la iglesia de Santiago de Peñalba (León), en el prerrománico asturiano y el románico zamorano. Por lo demás, en esta época se sigue básicamente la tradición paleocristiana en la arquitectura


No son muchas las construcciones visigodas que subsisten, y de ellas prácticamente ninguna que pudiera contarse entre las grandes realizaciones en los núcleos metropolitanos como Toledo, Sevilla o Mérida. Las que han llegado hasta hoy son, en general, ermitas o templos rurales de segunda categoría. No obstante pueden servir para entresacar algunos de los caracteres propios del arte edificatorio visigodo. Serían éstos:

Preferentemente planta basilical o de cruz griega, y a veces una conjunción de ambas disposiciones. Espacios muy compartimentados.
Ábside rectangular al exterior. A cada lado podía existir un recinto destinado a sacristía (prótesis y diakonikón). La capilla se separaba del resto del templo mediante un iconostasio.
Arco de herradura generalmente sin clave, de tradós vertical en la zona peraltada, elevación de 1/3, y salmer y primeras dovelas de planos horizontales.
Uso de columnas y pilares como soportes. Capiteles corintios muy simples o troncocónicos invertidos, con gruesos cimacios que anclan en los muros.
Cubrición mediante bóvedas de cañón o de arista, además de cúpulas sobre los cruceros.
Muros de sillería formada por grandes bloques prismáticos aparejados a soga y tizón en seco (more gothico), ocasionalmente alternando con ladrillo al modo romano.
Decoración a base de frisos de roleos, esvásticas y temas vegetales y animales.
Pequeños pórticos a los pies o en los laterales.
Como edificios más representativos pueden relacionarse los siguientes:

Iglesia de San Pedro de la Nave en San Pedro de la Nave-Almendra (Zamora);
Iglesia de Santa Comba de Bande (Orense);
Iglesia de San Juan Baustista de Baños de Cerrato (Palencia);
Cripta de San Antolín en la catedral de Palencia (Palencia);
Iglesia de San Pedro de la Mata de Sonseca (Toledo);
Ermita de Santa María de Quintanilla de las Viñas (Burgos).